Repercusiones del Ajuste Tributario en el sector para el 2017

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De cara a un ajuste que comenzará a regir en 2017 destacados empresarios analizaron el impacto de la carga tributaria actual y proyectada en sus sectores de actividad – el presidente de la Asociación de Laboratorios Nacionales, Alfredo Antía, consideró que la única forma de enfrentar la carga tributaria en su sector será seguir ajustando costos – “es desalentador que las empresas uruguayas inviertan en el exterior porque aquí las condiciones son desfavorables”, señaló.

Fuente: Revista Portfolio.

 

¿Qué peso tiene la carga tributaria sobre su sector?

Es similar al promedio de la industria. Los principales tributos que gravan nuestra actividad son los aportes patronales a la seguridad social y el IRAE.

¿Cuál es el porcentaje de sus ingresos que destina al pago de impuestos?

No es menor al 45% de la renta neta, considerando el IRAE, el Impuesto al Patrimonio, la diferencia de IVA compras (22%) y ventas (10%) y el ajuste por inflación, que ya no podemos deducir. A esto hay que agregar los aportes patronales, que pesan crecientemente porque están ligados a los salarios, que en este sector son intensivos y tienen una incidencia relevante en los costos. Hay que tener en cuenta que, durante la crisis del año 2002, el gobierno eliminó este aporte para fomentar el empleo y el desarrollo industrial, pero luego la reforma tributaria del año 2007 devolvió los aportes patronales. En resumen, es claro que la carga tributaria ha subido para las empresas.

El otro aspecto que incidió en los costos fue el incremento de obligaciones de retención y control que se nos fue delegando a las empresas respecto a sub­contratistas. Es un costo oculto difícil de cuantificar, pero que todas las empresas notan que ha crecido sustancialmente en los últimos años.

¿Cómo lo afectan los ajustes planteados en la Rendición de Cuentas?

Negativamente, más en un momento como el actual, donde la actividad se está desacelerando. Lo recomendable hubiese sido bajar la carga tributaria, tanto de las empresas como de los trabajadores, para así apuntalar el consumo.  Con esta decisión de castigar con un 7% adicional a aquellas que no distribuyeron utilidades, lo que hacen es aumentar el Impuesto a la Renta, pudiendo agravar las dificultades de las empresas. Por ejemplo, si una empresa decide destinar utilidades a la reestructuración de pasivos, o al aumento de su capital de trabajo a efectos de apalancar un crecimiento de ventas, deberá pagar más impuesto a la renta.

Otra norma que aumenta la carga tributaria es la que restringe la posibilidad de descontar pérdidas de ejercicios anteriores. Con los actuales niveles de eficiencia en los controles impositivos de DGI, que resultan muy elevados, es una medida muy injusta.

 

¿Qué implicarán esos ajustes para el futuro del sector? ¿Serán absorbidos o considera que pueden repercutir sobre el funcionamiento de las empresas?

Como señal resulta muy negativa. Toda medida que aumente costos y que cambie las condiciones en materia impositiva incide en la inversión. El problema de fondo es el aumento del gasto público, que tiene una tendencia a crecer en el largo plazo, tanto en términos absolutos, como en relación al PIB. Por ahora nada indica que esa tendencia cambiará, por lo que concluimos que la carga tributaria seguirá creciendo. Y puesto que ese aumento de la carga tributaria no viene acompañado de una mejor devolución de servicios públicos, tanto en calidad como en cantidad, para las empresas implica una disminución de las tasas de retorno de los negocios, y por tanto, una retracción de los niveles de inversión.

¿Qué medidas habrá que tomar para enfrentar el ajuste tributario?

Seguir ajustando costos. Los ajustes los pagan todos los actores de la cadena de abastecimiento: trabajadores, empresarios, subcontratistas, profesionales contratados, etc. Salvo excepciones, la cautela se ha instalado a la hora de pensar en proyectos concretos. Para un sector que está en competencia, y que por tanto no es fijador de precios en el mercado, no hay otra forma de absorberlo.

En paralelo a estos cambios de la Rendición, hubo solapadamente otras modificaciones relativas al trabajo, que afectan la competitividad de las empresas. Nos referimos a la perversidad de un sistema de certificaciones médicas laborales que estimula el ausentismo. Parece increíble que en momentos que el país se encamina a salir disparando a firmar acuerdos comerciales, no visualice que los mismos no hacen más que ponernos en pie de igualdad con economías diferentes, donde el peso de estas ineficiencias nos saca del mapa y que en muchos casos tienen una carga impositiva para las empresas y trabajadores menores.

Aquí al lado tenemos el ejemplo del Paraguay, con un IVA e IRAE al 10% y un IRPF mucho más bajo que el nuestro. Resulta muy desalentador que haya empresas compatriotas que decidan invertir en aquellas tierras porque aquí las condiciones son tan desfavorables. Todo esto debiera ser un llamado muy serio de atención a la hora de la toma de decisiones.